Vientos de octubre

20:55 Edit This 0 Comments »

A medianoche, mientras seco mi cabello
y el deshielo del mundo
desemboca en la plaza salvaje
me llevo a cuestas
éste movimiento tuyo
para respirar, para preguntar algo
Entonces, vienes derecho
transversal
y atraviesas mi interior de vidrio,
pero éste, tu duelo en llamas
escamotea la noche,
le da guerra al dolor,
a estos vientos de octubre
Te llevo a cuestas,
ya derretidos los hielos
sobre mis manos
Vienes a mi boca
como el humo al final de un incendio

Fin de mes

20:47 Edit This 0 Comments »
Te digo, te aguardo en mi memoria, como una piscina repleta de rocas oscuras, más redondas que la luna. Me he perdido, susurra mi perro, y yo le he dicho que hemos de conquistar el miedo, coger el desastre como una masa de pan y hornear nuestra última cena. Creo en Cristo, en esa fotografía malherida que repite su traición; en realidad es una buena película el vía crucis, ya nadie entiende de justicia poética, la sangre es más justa para los ansiosos panes.
Me iré, he dicho; me iré de una vez, cuando este país termine de irse a la mierda; pero sigo sentada diciendo tonterías, el país se fue a la mierda cuando cayó el sol y llegó la pluma. Sigo diciendo, sigo quejándome, de palabras así, un poco vacías, mal escritas, se escribe el mundo, su película y su negocio.


Pase a cobrar a RRHH: su inefable precariedad

Estudios de paraíso

20:44 Edit This 0 Comments »
Éramos tan jóvenes como el sol…
Ahora la estrella oscura, el agujero negro del tiempo ha jugado libremente con todos los fusiles;
se han acabado todas las balas, y me queda tan solo
un cuchillo en la memoria.
Aquí, arriba
donde la vida se aglutina,
aquí te ofrezco una canción,
un cuerpo oblicuo, para amedrentar este camino,
donde hay fornicación,
la chispa y hay fornicación,
parchando las estrellas y hay fornicación.
Tú ya no recuerdas, vas dormido como isla buscando equipajes.
Acá arriba, en el anteparaíso,
te guardo un fiel martillo para despertarte y devolverte tu perdida ternura.

Cuatro días de oleaje

18:33 Edit This 0 Comments »

Nosotros beberemos la luz que se extingue sobre la pólvora; aquella liturgia tendida sobre la hoguera. Nosotros, la manada de espinas que tensa su elegía en la ciudad, beberemos el tufo salino de las avenidas, el ácido rumor de una sonrisa prohibida. Y aguardas –te digo- en mis sueños, en un cultivo de amapolas en pleno verano. Pero, la tarde nos subleva; y he oído el rumor del bosque; y he oído caer tu nombre como una catarata de balas sobre mi pecho de perro envenenado. Y he oído, tu silencio de metal. Y he oído, el siseo de tu boca al nombrar la noche. Viene el humo. Viene la noche en su alfombra roja, y toda la fatalidad de tu cuerpo, que golpea mi copa. Viene el diluvio. Este oscuro amanecer, que descansa tu espectro de diamante. Aguarda –te pido- un cajón para guardar tu cólera; aquel viejo reptil que alista la madera, para clavar todas mis palabras en tu Cristo. Adolescente –te pido- conjura mi cabeza de antílope cazado hacia ti.

Por esto, suspendido en el hangar del viento, un lobo adolescente aúlla, descuelga su magia en el alfabeto enfurecido. Por estos cuatro días de oleaje, descuelga tu clava cabeza, para descansar de la marcha y rumiar como una minúscula abeja sobre la flor de los ataúdes.