Nepal

19:09 Edit This 0 Comments »

Veo por las noticias el terremoto de Nepal, el Himalaya se desprende, y la gran herida en el Olimpo de las cumbres se desarticula; ninguna herida es bella para siempre, incluso las cicatrices vuelven descosidas; vaivén de porquería, danzas a tu eterno retorno como un niño en su mecedora de domingo. Lo que me queda es seguir leyendo, y leo como un ignorante su mapa natal, leo y releo las noticias como un manual de sobrevivencia. Alguna de mis voces me reprende y por fin entiendo que mi carne se teje y se desteje en favor de la avalancha, yo que abracé tan fuerte mis estigmas y mis cruces, cual peregrino embrutecido por su Cristo. Voy entendiendo que mi aliento juvenil se extingue, que las placas viran; sin embargo la gran araña que teje mi destino está perdida entre reportes y mails, y traga como una película todas las imágenes y como en un remolino de rio, se lleva los 4 mil muertos de Nepal, los escombros de Nepal, los closeups de Nepal, las espesas nubes de Nepal y todo ingresa a la vorágine, a la danza. Leo como un obsesivo compulsivo, tomo los apuntes, firmo los perfiles, diagnostico hasta el futuro y el ángulo de una casa derruida, y la foto de montículos y escombros, y las piernas sepultadas por cemento, y los autos reducidos a chatarra, y las moscas en su carnaval, y los usuarios embebidos se liban de noticias, nada importa, mi alma llega tarde, olvida registrarse y así va como fantasma apurado por su otro fantasma.

Trilogía en tres actos

11:51 Edit This 0 Comments »


















A Jorge
I
Allá, donde era
Allá donde la bestia se arremete contra mí
Allá donde una espada visita a los enfermos
Allá donde un torero coge un vaso de cerveza
Allá, donde era Ese animal de aire que va tocando su tambor
II
Pero aquí, ha caído el telón
recogemos nuestras lágrimas y sonrisas,
nuestros vestidos de espuma y de sangre
y este lento alcohol que sube como agua helada hasta mi nariz,
no es más que el chorro de mi aliento
que se abisma desnudo como una cascada violenta
III
Alguien coge una escoba y mi corazón, y va guardando los deshechos en una bolsa
Recogemos nuestros rostros, nos cogemos de la mano los tres
y apagamos las luces.