Parados en el autobus

18:15 Edit This 0 Comments »

Observo…
aspiro el tedio del tumulto
Te miro entre la gente, y ya no eres tú
Viro a la ventana y me encuentro a mí
El carro avanza, el viento me lleva
vas muriendo un poco, tal vez no seas tú

El agobio acalambra mi pierna
cambio de postura a la derecha
el gentío se aglutina y aun te observo
descanso el pensamiento y te rebusco
te recuerdo, te ansío

A la media hora me incorporo
me percato de tu real ausencia
me inquieto y me doy cuenta
que tal vez no eras tú
eran todas las gentes del autobús
todos juntos escarbando el día
apretujados, evitándonos sin logro
…tal cual así, lo comprendí:
No sería suficiente…
no las horas en el reflejo
ni los días, ni los inagotables días,
ni el artificio cognitivo del afecto


me había ido en las horas
en los días, en los meses;
dentro del gentío lo olvidé
como el vidrio olvida el reflejo
olvidé quien se había ido
olvidé quien había sido….yo

C11

17:32 Edit This 0 Comments »


Navidad, festividad antiquísima que exacerba los anhelos, los caprichos, los sentidos y en algunos pocos afortunados casos, sensibiliza a la persona.




Lo que más amo de la Navidad, son los detalles, todo ese conjunto de bagatelas, adornos, peluches, luces y regalos que engalanan las calles y las casas.
Amo su diversidad, su colorido flagrante, ROJO Y VERDE…detalles son solo detalles, que se aglutinan y culminan en una fiesta de exceso al estilo barroco.. Oh si…cuanto disfruto toda esta escena, todo ese millón de detalles.




C10

16:31 Edit This 0 Comments »
(…) Una de las veces que regresé a mi grupo, no pude contener las ansias de aproximarme a ti, de intercambiar unas palabras más y aplacar un tanto el halo de prohibición que despedías.
Me acerqué –no recuerdo con qué excusa- serví la cerveza en los vasos, para ti y tu amigo, yo en medio observando todo el gentío; mi grupo hacinado entre tanta bullanguería y poca diversión perdía su vista en alguna posibilidad. Por supuesto tú y tu amigo se secaron la chela al toque, y acto seguido yo les copié el ritmo también –es una mera costumbre-
La música empezó a sonarme con mayor cadencia y comencé a disfrutarla por primera vez en toda la noche –tal vez fue a causa del alcohol, es lo más probable- Había conseguido mi capricho, estaba a lado tuyo, y era contigo con quien había estado queriendo bailar…
Mientras nos dirigíamos sin rumbo claro entre el tumulto, mis amigas nos siguieron con la mirada, tan intrigantes que hasta en la nuca les percibía las miradas clavadas. El ambiente sonaba bien, la gente entre apretujada y extasiada se contoneaba al ritmo de la música electrónica. Por esos instantes me olvidé del chico al que esperaba esa noche, me olvidé de tantos otros detalles inconvenientes.
Apenas y había terminado de memorizar tu nombre –o bueno el abreviado de tu nombre- en verdad me importaba poco quien fueras, desde el momento que supe que tenias dueña enamorada, oh claro eso también era algo a tu favor de cierta forma…lo olvidé, la música sonaba demasiado bien. Tú acercabas tu pelvis con la mía siguiéndome el ritmo, y me empezó a gustar tu cercanía, me voltee y te di la espalda, te aproximaste sin titubear, tu cuerpo sosteniendo el mío –oh que rico se sentía eso- mientras nos movíamos acompasados tratando de seguirnos el mismo ritmo, posaste tus manos alrededor de mis caderas, acercándome aun más contra tu cuerpo, llevándome a ese juego con placer. Te apoderabas de mí como si siempre hubiese sido tuya, de tus manos; donde el permiso hubiese sido una burda exclamación. Dejabas que me deslizara a mi antojo, siempre con las manos unidas a mis caderas, -deseábamos lo mismo, aunque ni siquiera supiésemos qué- llenos de deseo, jugabas por mi pelvis…bajabas hacia mi entrepierna, casi rozándome para luego retornar, acaso dudabas?
Me empezó a gustar aun más eso que me hacías, ese juego del que me hacías parte; tu ímpetu, la firmeza y seguridad con que recorrías mi cuerpo a tu gana, me incitaba y te dejaba tocarme y era tan excitante. Nos envolvía el placer puro, ni siquiera había que pensar, solo estar ahí y disfrutarlo, sentirlo…y así cuando creía que era lo más lejos que ibas a llegar, deslizaste tu mano izquierda por debajo de mi short y continuaste tocándome, esta vez con más firmeza. Tu impulso me tomó por sorpresa pero a los tres segundos me sentía tan excitada que ansiaba continuaras tocándome. Entré en trance y todo alrededor se tornó lento y difuso, hacías círculos con tus dedos, de arriba abajo, suave y rápido; firme y lento, tan deliciosamente que me hacías temblar; quería gemir, quería gritar; pero había demasiada gente a nuestro alrededor, así que me contuve, traté de enmudecer.
Era fascinante esa forma tan autoritaria con la que me poseías, seguías y seguías; el tiempo parecía interminable a mi favor, te tomé del cuello y me uní a tu cuerpo aun más, respirando acelerado, jadeando de placer, tratando de hacerlo bajito, desquitándome con tu cuello, apretando mis dedos contra ti; hasta que me penetraste con tus dedos, dejándome impávida y extasiada de placer, contigo.
Estábamos bailando?, no recuerdo ni un solo detalle contextual de ese instante, tan solo el placer, el placer de sentirme tuya como si nos conociésemos en verdad.
Una y otra vez y seguías invadiendo mi zona sur con avidez, y yo tratando de no retorcerme, gemía bajito y me llevaba la mano a mi entrepierna con la tuya celebrando cada uno de tus movimientos, era más que delicioso, me excitabas completamente, con placer, con un halo de erotismo; que me recorría un frio liquido hasta la frente y a la vez mi cuerpo ardía con el tuyo. Tan excitados…se sentía tan bien…

Lo poco que se dice

10:17 Edit This 0 Comments »

Un delgado hilo
eso es, ese es el único medio
lo demás es un silbido
que se desprende de las palabras
como el saludo sin contenido
como lo son tus versos lascivos

Tambaleas siguiendo el viento
tan trenzado como un nudo
y aun sigues firme
uniéndonos los puños;
Impenetrables como la piel





Eso es, lo tengo que cortar
incrustarle las tijeras a esa piel
quebrarle el hueco hueso
y al fin dejarlo
con la sangre corriendo

Sin dolencia, sin la queja
Sobre todo sin la culpa
pues tan solo era el hilo
Eso era, eso es
No es cierto?

C9

22:03 Edit This 0 Comments »
Abrazados, casi dormidos en el suelo del cuarto de mi tercer piso, susurrando en complicidad sobre lo divertido que era esconderse del escrutinio de nuestros cercanos. La puerta abierta hacia el pasillo nos regalaba un poco de las luces de la calle a la madrugada, pareciese que hubiésemos estado meditando en silencio aisladamente de nuestro circulo social.
Los demás dormían placenteramente mientras tú y yo nos amábamos una noche más en el silencio, en ese cuarto habitado únicamente por cama, libros y abundante polvo. Nos contemplamos un rato, no teníamos necesidad de decir algo, al poco tiempo de pronto adivinaste mi conjetura y sonreíste, te acomodaste un poco más y dijiste: “Nos estamos enamorando”.
Al acabar de oír tus tan seguras palabras, por un momento me convencí así también de tu certeza, y a los cinco minutos me invadió el nudo y el vacío nuevamente. ¿Como podrías adivinarlo?, por supuesto que lo que acababas de decir no fue más que una conclusión basada en la emulsión subjetiva de ese momento sublime, era una expresión simbólica de lo que esperabas estuviésemos sintiendo simultáneamente.
Sé que lo sabes, con tu sencilla observación y conjetura; sé que lo sabes aunque finja y trate. De todas formas habíamos tenido que terminar jodidos por esas personas.
¿Recuerdas aquel miércoles?...Ese miércoles que estuvimos juntos, ese día que nos desvanecimos y lloramos, ese día lo descubrimos.
Tú por tu parte intentaste con sutileza comparar tu separación con la confusión que me hacía perder los estribos nuevamente, volvimos a revivir aquellos días donde tu casi te congelaste en el tiempo y te hundiste en el vacio hueco de la depresión, dejando a los demás absortos e impotentes frente a tu estupor melancólico. Te caían las lagrimas al recordarlo y prometiste que no dejarías que yo cayese en una situación así tan aciaga, me tomaste en tus brazos con la mayor protección que alguna vez hubiese podido experimentar. No tenías esperanza alguna ese día, lo percibía en tus ojos tiritando; estabas casi convencido que mis sentimientos hacia ti se habían esfumado por esa irrupción de mi pasado; y aun así tus palabras de fortaleza y cariño sonaron más seguras que antes.
¿Que podría haber dicho para estar a la altura de tal demostración incondicional?, o era acaso un juego, una estrategia emocional que estabas adoptando para convencerme de tu superior madurez emocional, y aunque así lo fuese, ¿podría ser suficiente para dejar de pensar en la otra persona? Tú lo sabías todo, mis más hondas preocupaciones y las desavenencias que se sucedieron en mi crisis emocional de agosto, habíamos llorado tanto aquellos días, nos sentíamos tan solos que nos buscábamos con desespero para intercambiar aunque sea el mejor resumen del día para luego callar.
Ese miércoles en el mismo lugar, volvimos a llorar. Lo quisimos evitar, tratamos en vano de levantar el muro adulto, y nos disipamos, nos entregamos en la pura verdad. Y la pura verdad de ese maldito día, era que aun no podía olvidarlo, y que ese recuerdo en vano me venía desestructurando todo nuevamente. Cuestioné por supuesto mis decisiones, pues no habían sido lo suficientemente validas como para dejarme avanzar. Nadie lo podía entender mejor que tú, nadie más podía protegerme como tú y aunque todo había cambiado, aun estábamos ahí; juntos.
Ya han pasado varios días desde ese miércoles hasta este día, y ahora tú tienes la certeza de nuestra relación, y yo aun no la termino por aceptar.
Todo ha cambiado, no solo lo que sentía por la persona que acaba de irrumpir nuevamente en mi vida, sino así también nuestras circunstancias y sentimientos presentes, pero me ha dejado de importar, sabes por qué? porque ya me he extirpado la honda pena y culpa, el sentimiento y la iniciativa de acercarme a esa persona en primera, gracias a ese día miércoles que pude decirte a la cara en lagrimas lo que no había podido decirle yo a él, lo que a trozos se me atormentaba y atragantaba, limitando mi propia voz, callando mi libre amar.
Hoy es así, mañana quien sabe; la certeza que estaremos ahí juntos persiste aun, basta saberlo para sonreír a diario, basta saber que la ilusión no nos embarga y que aun sin ella estaremos juntos.
Ya ves, mira como es... ahora cuando quiera puedo decir y vociferar lo que me arde en el alma, o lo que me aflige en la boca del estómago; lo puedes ver?, no sé si te das cuenta... Por supuesto que te lo debo a ti. Amigo, mi amor.

Miedo

15:13 Edit This 0 Comments »
Un par de sílabas
luego..tu silencio
asfixiante como impío
se ventila, te empodera

Irrumpe tu eco
vacilando..riendo
discurriendose en el cuerpo
resonando en aquel hueco
repitiendose en estruendo
junto a aquel, el miedo
que tu arrastras despacito
y yo voy lamiendo del piso

A la otra vida

14:20 Edit This 0 Comments »

Cómo se muda a la otra vida
te reclamo; te pregunto:
Cómo se abandona sin haber muerto
Cómo se puede hacer lo mismo,
olvidar, prescindir de la pueril vivencia
y caminar, hacia el silencio
tan ensordecedor como infinito.

Yo te recuerdo a veces,
desde la infancia, como en sueños;
sigo corriendo tras tu sombra
por las calles, por los cuerpos.
Adentro, contigo adentro;
con un miedo, con tanto miedo
con la melancolía absorbiendo;
de tu carne, de tu historia.
Y cuando sufro, de tus penas sufro;
aborreciendo mi contrita memoria,
maldiciendo la tuya sangre,
que llevo adentro, que quema dentro

A: Mateo Calle Ordoñez

Paso de largo

17:34 Edit This 0 Comments »

Esta estancia aun contempla, mis letras borrosas
Como en aquellos días, tus huellas
Sabes..
Existen algunas verdades odiosas
Que aun destila mi boca
Cuando tú no me miras
“Me he perdido, ¿donde te has ido?”
Sabes…
Me he leído cuanto libro, tú has dicho
Y he madrugado inventando una charla
Plausible sin ningún entredicho
Mas de tu boca he oído:
“Ya no podremos, ser amigos”

Es una instancia ideal eso de ser amigos
Ya no somos unos niños
Sabes…
Me muerdo la lengua y me escondo las manos
Como la gente de fuera
Que camina y pretende, que finge y pasa de largo
Sabes algo…
Mejor olvida lo que he descrito

C8

16:41 Edit This 0 Comments »
- Nos vamos entonces? –pregunté mientras conversábamos al salir de las clases.
- Pero por supuesto que sí, ya te he dicho que voy a ir de todas maneras asi me coma el diablo vivo con su trinche jajaja –comenzamos a reírnos mientras caminábamos.
- Ah entonces ahora tienen que juntar todos sus billetes ok? –Moreen se puso seria.
- Ah mira la señorita de los planes, se nos puso seria.
- No empieces Daniel
- Ya chicos no empiecen de nuevo –Mauricio trató de calmarlos
- La verdad que no me explico que se traen Uds. –en realidad todos sabíamos cual era la razón de sus constantes roces.
- En fin, vamos a viajar y la vamos a pasar rebomba.
- Con tal que la rebomba no nos salga tan cara como la señorita jajaja
- Y sigues Daniel?
- Ya Daniel deja de molestarla, otro día la batimos –me turbaron a mi misma sus bromas así que me hice su cómplice para hacerlo callar.
- Bueno, bueno, mañana en la tarde en el msn nos ponemos de acuerdo con todo, ya que mañana recién me llega el presupuesto de todo el viaje y los detalles, ok?.
- Ok, así quedamos entonces
- ¿Por el msn?, ¿que acaso no podríamos reunirnos?, me parece una completa tontería de niños esa manía de Uds. de estar todo el día metidos en el msn.
- Bueno Daniel no sé tú, pero para nosotros no es muy útil –Mauricio como siempre lo abordó aportando la opinión objetiva.
- Hayyyy, yaaa, bien que es para estar chateando todo el día
- Daniel tú y tus quejas, que es lo que te pasa hoy? –me estaba llenando de molestia sus consecutivas quejas- es que acaso no te pusieron al día hoy?.
- Uyyyyyyy, eso sí que dolió, auch…auch Daniel –Moreen celebró mi comentario y me abrazó por la cintura.
- Jajaja, ok Sinthia, no te respondo porque sabes que si hablo pierdes –me miró con una sonrisa fingida pero terminó acercando su mano por mi cien, en signo de fraternidad-
- Uyy Sinthia, jaja –Mauricio abrió sus grandes ojos cafés con una amplia sonrisa para celebrar lo que Daniel acababa de decirme.
- Ahh, que ahora yo soy el punto?, ok, ok, todo porque me adoran, yo lo sé
- Si amiga, te adoramos –me dijo Moreen al oído.
- Bueno a mi no me mires, yo no te adoro, no soy idólatra de nadie.
- Jajaja hay Daniel.
- Como que coincido con Sinthia, a éste no le han dado buen servicio, ya desde varios días –y Moreen se volteó buscando mi mirada.
- Jaja en eso compartimos circunstancias no amiguita? –Daniel abrazó a Moreen por los hombros.
- Jaaa, no te compares que lo mío es diferente –Moreen quitó el brazo de Daniel, jalando su mano hacia un extremo.
- Bueno, bueno, chicos los estimo, pero cuando se sacan sus trapitos al aire, realmente lucen como unos chiquillos de colegio –Mauricio de la nada se había puesto serio.
- Mauricio, no les hagas caso, tu sabes cómo es; pero creo que es cierto lo que dice Daniel, sería mejor que nos reunamos.
- Bueno, si eso les parece mejor, por mi bacán, vienen a mi casa para almorzar y conversamos.
- Ya perfecto Mou, ¿ya ves que es mejor?, yo lo decía también porque quiero ver a tu hermana Claudia que está maaaaaass rica que un melón –de pronto Daniel olvidó toda queja y empezó a adular a Moreen.
- Ya lo sabía, por una pendejada tenía que ser tu petición de la reunión –miré sorprendida a Mauricio mientras terminaba de decir eso, pues él no era de usar términos como “puto”, “pendejo” o sus derivados.
- Jajaja Mauricio, te felicito, se te está saliendo el hombre, por fin –Daniel miró con ojos de orgullo a su amigo.
- Estooos chicos, bueno entonces yaaa de una buena vez, confirmado a las 3 en la casa de Moreen mañana, está bien? –estábamos ya en el paradero para que cada uno tomase su carro de regreso a casa.
- Está bien, bueno yo los dejo, tengo que estudiar para los exámenes, los veo mañana chicooos ¡¡¡ -Mou se retiró inmediatamente del grupo, sin que nos diéramos casi cuenta.
- Esta loca se va, así no más no? –en son de queja Daniel volvió a irrumpir.
- Jaja, si pues, esa loca que te volvió loco a ti también –arremetí con su aparente escudo emocional.
- Ahhh, naaa ya no siento nada por ella, simplemente que cada vez me voy dando cuenta de lo infantil que es –lo decía mirando los carros, como quien busca su línea de regreso, aunque por lo pronto no era ese su objetivo, más que su evasión.
- Infantil, somos todos Daniel, unos más que otros; Moreen será loca, pero siempre te fue honesta, al menos sabes que no te mintió y te dijo en tu cara que quería tirarse a otro –le lancé su verdad inerte, y él por fin tomó una expresión más abierta en ausencia de Mou.
- Hay amiga, pero de qué me sirve su honestidad, si es para decirme que se quiere tirar a otro pues, no te pases.
- Bueno Daniel, en cierta forma Sinthia tiene razón, porque las otras chicas, que hacen?, te dicen: “Sí, te amo”, te publicitan fidelidad y terminan haciendo exactamente lo contrario.
- Miren, de verdad preferiría no hablar del tema, ya en otro momento si?, tuve un día muy pesado.
- Bueno, me quito.
- Sí, yo también, vamos Mauricio que ahí viene nuestro carro.
Nuestra conversación con Daniel se había quedado tensa, y lo que antes parecía un prometedor viaje de amigos, ahora empezaba a desdibujarse. Daniel aun sentía cierto rencor hacia Moreen, no le había perdonado que le dijera sin más ni más, que quería acostarse con otro hombre, era demasiado para la hombría de Daniel; no por tanto se había quedado sin enamorada por regular tiempo. Así que cuando Moreen le restregó en la cara su habitual sinceridad respecto a su vida sexual, Daniel no supo qué hacer, y su desconcierto frente a esto terminó haciéndolo enmudecer, no le dijo nada a Moreen imaginando que recapacitaría y le diría que todo habría sido una broma o una prueba, como creía que usualmente hacían las chicas. Mas para su soñadora esperanza, esto no fue así, pues Moreen le exigió que fuera sincero respecto al tema y que si le había molestada que se lo dijese. Daniel no soportó más la frescura de Moreen y le echó en cara todas sus atenciones, y por sobre todo el tiempo que le dedicó a su incipiente relación, le echó la culpa a ella, a todas las mujeres por haberlo hecho sentir miserable los últimos cinco malos años de su vida; la odió mil veces desde las entrañas, y se desconectó por una semana de nosotros, hasta que un sábado me llamó llorando contándome lo que había sucedido. Al cabo de unos días lo vimos totalmente diferente, y con Moreen particularmente, volvió a ser el mismo, excepto que sus bromas hacia ella se transformaron a ser más pesadas e incomodaban regularmente al grupo.
Nuestro viaje ya había sido planificado un mes antes, y los más entusiastas eran Daniel y Moreen; sin embargo, ahora todo era distinto, ellos ya no eran una pareja, y Daniel ignoraba quien era el tipo con el que se había acostado Moreen. Pues detalle conveniente y parte de la treta de Mou, era que en realidad cuando le preguntó a Daniel si podía levantarse otro chico, ella ya lo había hecho suyo días antes. Quería tan solo ser honesta, de cierta forma confesarle que no podía llevar una relación monógama por mucho tiempo, después de todo Daniel la había conocido así desde el principio.
Coincidentemente el otro tipo, se llamaba Daniel también y en realidad no llegaba ni siquiera a ser amante de Mou. Era amigo de las dos, más amigo mío que de Moreen, yo lo conocía de una fiesta, a partir de donde empezamos a salir y nos volvimos amigos amantes. Cierto día salimos los tres y Mou se quedó maravillada con las estupideces de Daniel, pues los dos tenían en común la afición por las fiestas. Salimos a tomar ese día, nos metimos a un karaoke-bar y estuvimos tomando alrededor de tres horas, lo que por cierto no había estado planeado. Un vaso, otro vaso, más y más nos empilamos, y quisimos ir a bailar. Los tres estábamos de acuerdo y a mí me dejó de importar el permiso de mi hermano (ése era el alcohol decidiendo por mí), caminamos un poco y llegamos a la discoteca. Cuando entramos estaba repleta, llena de humo; se notaba que la fiesta estaba empezando a llegar a su clímax más alto, así que nos embullimos en la multitud hasta llegar al centro frente al escenario, nos hicimos espacio y empezamos a bailar eufóricamente. Toda persona que nos haya visto tal día, probablemente pensara que estuviésemos drogados, pues realmente lo parecíamos. Daniel se fue acercando a mí durante las canciones de reggaetón, sentirlo tan cerca no era nada nuevo, en realidad era una costumbre de los dos bailar así, tocarnos así tan posesivamente, y el alcohol aportó también. Noté que Mou quería levantárselo esa noche y le propuse a Daniel que la besara. Él se acercó más a ella y comenzaron bailar acompasados, tocándose, hasta que ella lo besó de un impulso desenfrenadamente, así como era Mou misma.
Los observé y decidí dejarlos disfrutar su beso, me fui al baño por un rato; allí dentro me sentí mal por mi otro amigo Daniel, por el Daniel que sí era mi amigo, con el que habíamos compartido muchos almuerzos y conversaciones, mas no por el Daniel arrebatado con el que había intimado un par de veces. Mou la estaba gozando, sonreí a lo lejos mientras los veía bailar muy pegados, tan excitados, y cambié de parecer; me acerqué a ellos y les propuse irnos a la casa de Mou.
Ellos me abrazaron, y nos fuimos uno detrás del otro, hacia la casa de mi amiga. Para cuando llegamos aun seguíamos ebrios, y Daniel y Mou seguían besándose, por un momento sentí celos, pues el amante era mío para empezar, y en ese momento mi amiga se lo estaba tranzando, ¿que podía hacer yo?, ¿seguir mirándolos?, ¿irme?, no por supuesto que no.
Llamé a Mou, la jale del brazo del sillón donde estaba recostada con Daniel, la besé y le dije que si quería tirárselo, tenía que pedirme algún permiso. Al cabo que dije semejante atrocidad, los tres empezamos a reírnos, y Daniel me jalo por la cintura hacia donde estaba él en el sillón, me abrazó y me dijo: “pero mi amor, si yo solo te estoy obedeciendo”, y acto seguido volvimos a matarnos de la risa. Daniel me recostó hacia un lado, me empezó a besar y olvidé todo lo demás…lo demás que ocurrió esa noche cambió todo para los tres. Moreen dejó a mi amigo Daniel, yo dejé de ver a Daniel el amante de esa noche, sin embargo Mou y yo empezamos a salir aun más.
Mauricio estaba al tanto de toda la historieta, y el único que lo ignoraba era Daniel, como podíamos decirle algo así?, no, no se lo diríamos, lo prometimos secretamente…pero podría durar este pacto también para el transcurso de nuestro viaje?...

C7

23:37 Edit This 0 Comments »
Me gustas, de una forma tan sencilla que ni siquiera alcanza a ser un anhelo, pienso en ti ciertas partes del día como en una fila de cuadros de imagen del único día que te recuerdo, poca luz, mucha música, harto barullo y harta, harta gente a nuestro alrededor, bailamos un poco, nos encontramos en algún punto de ese baile, y otro cierto punto también olvidamos ese baile, tal vez por la música un poco por el alcohol, y aunque eso poco importe; aun lo sigo recordando.
Un poco más tarde, estuve llamando, timbrando, llamando una y otra vez a mi pareja (al menos ese día lo éramos), y coincidentemente me repitió las palabras que yo le había procurado advertir hace mucho tiempo atrás: “presiento, y aunque no fuese así yo soy consciente de que tal como lo dijiste, la fidelidad es el premio a la confianza y resultado de la coherencia de uno, solo quería repetirlo”, de pronto tuve la certeza que desde ese día, ninguno de los dos había sido completamente honesto hasta ese momento; estábamos ante una reflexión mal fraseada, que en metáfora nos estaba encarando con nuestra verdad más temida; lo intuí, lo deduje placenteramente para mí y simplemente preferí pensar que tal vez yo fuese otra persona ese día, tan solo ese día. Así mismo también, como te lo dije a ti; casi sin pensarlo conscientemente.
Me gustas de alguna forma, que me hace sentir vergüenza por sentirme así, por tenerlo tan claro y a la vez poco probable; y así también porque hasta me parece entretenido por sobre lo que parece.
La vida es un deporte lo decía mi madre, y ¿qué crees que pase si uno es competitivo? le hubiese preguntado, pues nada; solo pasarla bien, me hubiese dicho probablemente, creo que desde ahí nace mucha de mi manera de vivir… qué más puedo decir: me gustas… sabes que me refiero a ti verdad?; tan solo necesitaba escribirlo para sacarlo de mi sistema.

C6

11:11 Edit This 0 Comments »
Había terminado de tipear mi informe de psicopatología, y me regresó esa angustia que me subía desde la garganta y se iba llenando de flema, para luego irse complicando con el nudo emocional que le había agregado sin querer. De por sí el flema era a causa de los últimos rastros de la gripe que me iba dejando, mas el nudo se debía a razones emocionales, y digo emocionales pues la emoción es pasajera, y tenía la sensación de que esto no era más que una sensación fugaz que no tendría mayor complicación. No calculé por supuesto que esto no se daría así.
Estuve divagando y haciendo zapping como suelo hacer cuando termino los deberes (o para ser más sinceros, en realidad casi todo el tiempo), y mientras revisaba y trataba de interpretarle nuevos rumbos a los mensajes pasados del chico indiferente de la cato, entró el chico tranquilo del icpna, al que días atrás le había enviado un mensaje subversivo para nuestra casi llamada amistad.
Me inquieté, pues después de todo aun existía la tensión de no habernos dicho ni “ah”, y mucho menos “hola”; estaba en línea y como lo usual tenía el mismo Nick cursi que mas sonaba a canción, lo cual tenía lógica viniendo de él, ya que él vivía vociferando que cantaba y que sabía de música rock, lo cual nunca puse a prueba pues me causaba cierto malestar tener que explayar un tema tal con alguien que al parecer quisiese banderearse, lucirse, y explicar todo lo que sabe al respecto. Más aun así, yo iba escribiendo y conversando con los otros amigos en línea e incluso hablando del chico del icpna, a quien le atribuía pocos valores fijos y muchas malas intenciones de las cuales nunca estuve segura, aunque iba en contra del concepto general de “chico tranquilo” que se suponía que era. Quería un tanto descargar mi rabieta, mi berrinche, mi cólera congelada en el tiempo; que me guardé desde el momento en el que me dijo: “no puedo decirte que estoy enamorado de ti, no puedo, simplemente no puedo”.
Por otra parte todos los contenidos de las conversaciones con los otros en la red del msn, estaban llenos de verdades parciales y de malas intenciones mías por difamar a una persona a la que en realidad quería, así como también quería destruirlo en una forma simbólica dentro de mí, sin embargo al intentarlo así todo iba al revés, pues su imagen retornaba mas pulcra de polvo y paja, más libre, más prometedora y afectiva.

- Y dime que es de tus chicos? –me preguntó con tino uno de mis amigos mas íntimos de la red, con esa ironía y sarcasmo que sabia había detrás de esa pregunta.
- Jaaa, nada pues, ya no ando en esas, ya me jubilé
- Jubilarte? Ya si.. y yo soy cura ya, ya pues hija cuéntame
- Bueno es casi toda la verdad (y digo solamente casi para que no te quejes)
- Jaja ah ok que considerada tu, pero en serio, ha pasado algo interesante en la telenovela de telesinthia?
- Ahh estamos graciosos hoy día
- Así hay que estar pues no, sino cual sentido tiene la vida
- Ah no, definitivamente al que le ha pasado algo, es a ti
- Bueno si, pero primero quiero saber sobre ti, ya que yo siempre hablo de mí, además tú ya sabes mi melodrama de pies a cabeza, en cambio yo me he perdido los últimos capítulos del tuyo.
- Jaaa, ah es que el director del canal decidió cortar algunas escenas porque dice que son muy fuertes pues tu sabes
- Jaja fácil, pero pásame las inéditas pues, tengo que estar al día.
- Jaja oye yaa
- Si ya..cuéntame de una vez hija
- Bueno, lo del “chico tranquilo” pues, ahí está en línea el muy sonso.
- Ah el mongo, y que dice ese, ya se reporto?
- Jaja no, no te conté que le mande un mensaje mandándolo por un tubo?
- No naa..como así que pasó?
- Nada pues, que luego del problema intimo que tuvimos tu sabes me terminé por cansar de sus continuas formas de decepcionarme que siempre encuentra, le dije de todo en ese mensaje.
- Ala que si, de todo? Como así de todo?
- Le dije que cuando estaba con él no sentía nada (manya ni en la cama, osea nada jaa), que estaba cansada de sus continuas disculpas cada vez que hacia algo mal.
- Asu le diste su chicote al “ritmoromantica” xD
- Jaja, bueno si, y es que tu sabes pues, ese tipo ya me tiene cansada, toda la vida es lo mismo, y bueno tu sabes que ahora solo somos amigos (claro dentro d las sabanas no tan amigos pero eso es solo un agregado especial de a veces)
- Without emotions?
- Jaaa no, sin sentimientos que es diferente.
- Ya claro, me imagino, pero porque le enviaste ese mensaje hija
- No lo sé sabes, simplemente tuve la necesidad volitiva de escribirle y decirle con todas sus letras que me llegaba al puto carajo (claro que lo escribí decentemente diciendo: me has decepcionado y toda una recatafila de términos adecuados y cultos, pero lo que en sí le quise decir fue que deje de seguir jodiendome siempre)
- Uhmm ya veo, pero que le dijiste en conclusión, que no querías verlo?
- No, no tanto así (creo), le dije que amigos no éramos y que me gustaría que fuésemos mas amigos pero más adelante, y amigos como se supone son los amigos, aunque no crea mucho en eso obvio, pero para florear se lo dije así.
- Ahhh jaa fácil que el chico ritmoromantica se lo cree, estará que se latiga la espalda a esta hora facilllll.
- Jaja, sería un chiste ah
- Ahh ahí si lo alucinas no?, todo arrodillado
- No naa tampoco tampoco, en serio me llega, porque casi me friega y encima quería seguir igual que antes.
- Así son los hombres pues hija..jajaja
- Jajaj oe que…tu eres hombre, por si no te habías dado cuenta
- Jaja lo sé, pero tú sabes lo femenino se me sale, jaja
- Por eso somos grandes amigas
- Como?
- Digo amigos…muy amigos
- Jaja, oie ya el chico tranquilo ya paso más de los tres meses de rigor, ya fue ya
- Si ya fue
- Además el no te rinde dos litros como el amigo de tu ex, jaja
- Jaja como? Jaja ahh verda no? Plop hasta tú te acuerdas mejor de eso que yo
- Para que veas que yo sigo con mi memoria clara, la telenovela.
- Jaja no tan telenovela porque este mi Eduardo Capetillo que me tocó, le falta harto ahh xD

Y así continuamos burlándonos durante la madrugada con mi amigo, era casi un desahogo poder decir: ah ese sonso, a ese estúpido, a ese imbécil (termino que suena fuerte, pero que en ocasiones se me va con facilidad)…
No estaba siendo honesta del todo ni con mi amigo, ni conmigo misma; mis intenciones en realidad desde el fondo, sabía que eran otras.
Tenía tanta carga dentro, tantas frustraciones que pasé a lado de él, y que por cierto muchas de ellas él mismo me las provocó, como su “no puedo decirte que estoy enamorado de ti”. Y respecto a ese detalle, que me recorría la sangre de rabieta, me sentía así por un par de razones:
Para empezar yo no tuve la iniciativa de empezar una relación de pareja, donde habían comprometidos sentimientos y prometedoras formas de afecto en su propuesta. Segundo que luego de que él hizo que me subiera de nuevo en su barquito, no hubo ningún momento en el que le exigí una declaración de amor, o una relación de letrero de enamorados, o ni siquiera palabras de afecto; esos son detalles que nacen de cada uno, no se piden, no se rentan. Y así mismo yo no los exigí, mas aun así “él no podía decir que estaba enamorado de mi”, como si yo fuese un ente que lo persiguiese acechante y hostigante para que pudiese decir “estoy enamorado de ti”. Pues no, yo no le pedí nada, ni afecto, ni relación estable; tan solo su compañía sincera. Luego me encariñe, luego me ilusioné y para cuando eso sucedió, él llegó con su flamante frase “no puedo, simplemente no puedo”. Que absurdo me sonó, y más que absurdo me supo a excusa, una forma de zafar, de escapar.
Por supuesto no me iba a permitir mas angustia, y corte de fondo todo, corté su “dame un tiempo por favor”, que me había calado la cólera aun mayor.
Lo odiaba, quería agarrarlo a golpes y gritarle “yo tampoco puedo, tampoco puedo ser tu amiga”. Pero en el fondo yo no poseía sentimientos de rencor, es algo que simplemente no me dura, o no soy capaz de cumplir a cabalidad.
Fui dura, fui tajante y muy poco reflexiva respecto al tema, pero aun así lo hice, y ahora el chico tranquilo estaba en línea, y mi orgullo me impidió decirle algo. Me resigné cerré la laptop y continué pensando en él, y lo que al principio era tirria, encono desempacado; en ese instante pareciese que todo hubiese girado como el reloj tan rápido y aletargado para pintarlo sin culpa alguna, y eso era signo de que todo se había terminado.

C5

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Al entrar, la sala lucía tan pulcra como la recordaba de la última vez que había estado allí; él sujetó la puerta para que yo pudiese entrar, para luego cerrarla; ingresé, me senté cómoda en el sillón y calculé lo que él me haría esa mañana; no era tan ingenioso con respecto a su rutina, e imaginé que no lo seria tampoco con sus aventuras. En realidad tenia sueño, me había levantado más temprano que nunca; exactamente 4 horas antes de lo usual en vacaciones; era un daño a mi rutina, pero la promesa de un buen sexo con este amante, hizo que obviara ese ciclo; después de todo ya se iban terminando las vacaciones y no tendría mucho tiempo después.
Él tenía el cabello castaño oscuro, casi azabache; la forma de su rostro era cuadrada y se enmarcaban mas en las malas fotografías que tenia; fotografías típicas de familia, donde salen todos formales con terno y vestido, sonriendo por cumplir. Me gustó su cabello, porque era ondeado y corto; pero más que su cabello era su mirada; la mirada que se me quedó clavada desde la primera vez que lo vi salir de su casa cuando fui con su amigo, que por esa época salía conmigo. Luciano era amigo de Robert, que a su vez también era bueno en la cama, aunque de muy poco criterio personal. Aquel día que lo conocí hace regular tiempo, fui con Luciano; su amigo, íbamos de la mano porque para Luciano toda señal de propiedad era lo más adecuado para sentirme suya. Tomarme de la mano, abrazarme, hacer que siempre diera señal de ser su pareja frente a otros; a veces me daba la impresión que pensara que en cualquier momento lo iba a dejar, y aunque eso no estuviese fuera de la realidad su miedo no nacía de mis actitudes, sino de él mismo. Después de dos meses, él se transformó en sapo como los otros y todo lo que pintó paradisiaco, pasó a mostrarse asqueroso ante mí. Fue un buen amante, tengo que darle ese crédito, él me penetró como antes no lo había hecho un chico hasta ese entonces, sin duda tenía mucha experiencia de mujeriego. Pero lo que más le agradecí, fue eso, el sexo y su amigo Robert.
El día que Robert salió a nuestro encuentro por primera vez, lucía recién bañado, bien arreglado y no llevaba los lentes que otras veces después lo observé usar con frecuencia. Tenía una mirada felina, y sus ojos pequeños hacían juego con esa disposición suya. Cuando lo vi, no lo reconocí, pues en la foto que lo había visto antes, no lucia así; fue entonces que me sorprendí, y lo adoré. Ese día había sido uno de los más angustiantes de ese año, me había roto las ilusiones horas antes a causa de una noticia respecto a una relación pasada, y luego en unas horas después mi compañero amante, Luciano, me estaba llevando de bandera, y yo solo deseaba en el fondo ducharme y dormir eternamente. Pero no, ese día me obligué a salir, tenía que hacerlo para no pensar, para no llorar, no al menos esa noche. Así que acompañé a Luciano, a su reunión; mas nada me pareció divertido. Ninguna de las conversaciones me atrajo, ninguno de los presentes me provocó agrado, excepto una de las chicas que lucía hermosa, y por supuesto Robert. Ese mismo día supe que Robert tenía enamorada y que al parecer era una relación seria de mucho tiempo, mas él se refería a ella en tono de molestia, detalle que sería constante en las conversaciones posteriores que tuve con él.
Luciano por otra parte solo me dejo un buen recuerdo sexual, pero solo eso; sabia meterlo y nada más. A la sexta vez que tuvimos sexo me comencé a aburrir y lo demás fue solo sexo mecánico.

Ahora estaba en la sala de Robert, por segunda y sabia que probaría de él un poco más esta vez.
Estaba cansada pero solo un poco; así que al sentarme en el sillón, en realidad me regué en él, me eché, pero con los pies en el piso, él se vino a sentar a lado de mis piernas y prendió la televisión de la sala; fue cambiando de canales tratando de mostrar que estaba concentrado en tal tarea, evadiendo mi mirada y mi escrutinio. Luego encontró un canal de películas y me mencionó el titulo de la película para preguntarme si quería que viésemos esa película, como si en realidad hubiese ido con tal propósito. Nos miramos, y él deseo lo mismo que yo y acercó sus manos tibias por debajo de mi polera, deslizándolas hasta mis senos por sobre el brasier, pegó su pecho en mis piernas y buscó mis senos con sus manos, me comenzó a tocar, masajeándome suavemente, nos miramos de nuevo y nos besamos de un impulso…
Me cargó con facilidad, besándome exquisitamente, y me fue manipulando la voluntad al igual que lo hacía Luciano, hasta dejarme sin ninguna objeción por luchar, me arranco el pantalón de una, y no le importó el frio ni la puerta abierta de su cuarto, me besó los pies, bajando despacito hasta mis piernas donde me fue mordiendo suave…

Harta

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Bajo la luz tenue de aquel, tu cuarto
Me sobrevino una certeza
Que a pocos minutos iba yo, a enloquecer
Sin desdoblar mi firmeza
Sin regodearme de su valer

Me lo digo, te lo dije
Me canso, me cansé…
Y ya ni sé tampoco, si algún clavo
De los que acostumbrabas a lanzar
Dolieran en verdad un tanto
O si tuvieron existencia alguna

Me harto, me harté de ti
Como de la forma de mi proceder contigo

C4

22:17 Edit This 0 Comments »
El silencio cayó como un rayo helado entre los dos, partiendo la confianza y complicidad habituales que nos teníamos, él había intentado besarme y ya nuestra amistad se había arrugado por el circunstancial de sus sentimientos. Estaba casi tácitamente explícito entre los dos la verdadera intención que nacía desde él, así como lo está en mucha parte de toda amistad; así mismo también debía yo pretender ignorar toda esa verdad entre los dos. Sin embargo su intento de besarme, rompió con la armonía tan prolija, que había estado resguardando los meses que pasaron sin que mencionásemos algo siquiera antes, sobre lo que había sucedido íntimamente. ¿Era acaso necesario?, pensé; pues con tan solo ignorar lo sucedido quedaría claro que no había más que decir o continuar al respecto, más que pretender una amistad taciturna y casi íntima por encima de lo evidente.

- Perdóname, por favor perdóname; me he pasado de la raya lo sé –lo dijo no tan convencido y con la tez casi pálida de la vergüenza.
- Está bien, está bien -estaba furiosa sin explicación lógica- ya fue…..ya fue.
Un silencio nos cortaba el pensamiento y la televisión era lo único que distraía nuestras intenciones de enfrentar el hecho con una riña.
- De verdad, discúlpame no debí…yo sé que no debí –la luz pálida de la sala reflejaba aun más su vergüenza- discúlpame.
- Te dije que ya fue –fui elevando mi rabia- ya...ya…dejemoslo ahí.
- No, es que yo sé que me he equivocado, yo tengo claro cuáles son mis circunstancias contigo –esta vez viró su cuerpo completamente hacia mí, para mirarme cara a cara- y sé que no puedo ponerme así contigo.
- Entonces por qué carajooo lo hiciste, si dices que lo sabesssss ¡¡¡¡ -exploté de la cólera-
- Es que tengo que aceptarlo, lo hice porque me gustas, es obvio, pero esto que siento es algo más profundo.
- Tu sabes, yo te expliqué como eran las cosas entre nosotros y lo que pasó, ya pasó, ahora es diferente, nuestro presente no es el mismo, putamadreee ya déjalo –me iba enervando aun mas-
- Es que tu no lo ves de la manera en como yo lo veo, y si tienes razón que es mi rollo pues, pero déjameeee¡¡¡, déjame ok?¡¡ tengo que aceptar que me estoy enamorando de ti, así sin darme cuenta… estoy volviéndome loco ¡¡-el también elevo la voz de cólera-
- No lo sé, no se a que viene todo esto, por favor dejémoslo así.
- Nooo¡¡¡, mira yo sé que tu tal vez, buscas a una persona más intelectual, más de otros intereses y no como yo, que no lo soy; y es que bueno yo deje mis estudios por idiota, por tercoo ¡¡¡ por no dejar que mis padres me apoyaran en mis estudios, y toda la historia que ya sabes.
- Mira, quiero que entiendas que el hecho de que yo no te corresponda, no quiere decir que sea porque yo busco a alguien MAS intelectual, eso no tiene nada que ver acá; podría yo entenderme con cualquier persona, pero el punto no es ese ¡¡¡, quiero que me entiendas que yo no siento nada por nadie así de sencillo, tu eres mi amigo y tú más que nadie sabes por lo que he pasado y entiendes que etapa estoy pasando.
- Lo sé, te entiendo, te comprendo, pero putamaree ¡¡¡¡¡ DEJAMEEE ¡¡¡ déjame ilusionarme pues.
De pronto el silencio nos atrapó nuevamente y me envolví de la seguridad y confianza que podrían darme los conocimientos psicológicos que tenía al respecto del tema, y por un instante me encontré que estaba dentro de un hecho casi práctico y factible de solucionar, que fue tan fácilmente explicado en clase. Sabía que no debía recibir la papa caliente, pero caí, caí en el juego; y tal vez fue lo mejor conducirme como toda persona lo hace: instintivamente, con las respuestas y el proceder más básico de nuestra gama de ser.
El hecho era práctico, tan sencillo como abrir los ojos; y al llegar a tal conclusión, casi de manera inmediata tomé otra actitud, tal vez la que debí de haber tomado desde un inicio, pensé.
Lo escuche, lo miré fijamente entre tanto y esta vez me fue más sencillo, ya que estaba mas consciente de la verdadera razón de su aparente enamoramiento. Él tan solo necesitaba sentirse comprendido, confrontado con algún ser que pudiese hacerlo sentir que seguía viviendo y que el mundo no se tenía por qué acabar tan banalmente como le había dejado la depresión post-Roxana. No era yo, ni siquiera mi amistad; yo era solo su pared con quien habría querido jugar ping pong un rato, hasta que el extremo del enamoramiento iluso nos hubiese terminado aburriendo a uno de los dos, o simplemente el experimentar rechazo y desapego de alguno.

C3

19:56 Edit This 0 Comments »

Se fueron contando solo la envoltura de sus vidas, los detalles que usualmente uno dice a cualquiera: “estoy bien”, “conseguí un excelente trabajo”, “estoy solo pero me siento bravazo”, “nada podría estar mejor”, “como andan tus padres”, “ah que bueno me alegro por ti”, como es casi natural responder la mayor parte del tiempo de nuestras vidas, cuando muchas veces sea lo contrario de lo que se dice.

Adriana se detuvo a observar el libro que estaba sobre la mesa y a lado de Luciano, mientras él se retiró un momento (a hacer ya saben que); el libro tenia un dibujo de un parque plagado de niños jugando, lo siguió observando con detenimiento y se quedó pasmada al darse cuenta de su hallazgo.
Para empezar la foto era a blanco y negro, las dimensiones del parque que ahi se vislumbraban no eran tan claras, mas un letrero que ahi se distinguia perfectamente daba por descubierto de qué parque se trataba; el parque que estaba cerca de la antigua casa de Adriana. Al completar la inspección de aquella imagen bloqueó su sorpresa con una idea calculada, pues como de costumbre Adriana no se podía permitir este tipo de sorpresas. se trató de convencer que era solo una pequeña coincidencia y su hallazgo fue tan solo una asociación mental sin sentido. Para su mala suerte divina, Luciano se seguía tardando; y fue entonces que su curiosidad la hizo revisar el libro con aun mayor detenimiento y desparpajo, al cogerlo y abrirlo para saber de qué se trataba, y por sobre todo quien era el autor, o en todo caso el autor de la fotografia. Grande fue su sorpresa al hallar el nombre del autor:
Luciano P.A.
"Miles away"
el libro había sido publicado hacía un año, por dentro Luciano habia tachado varias líneas y tenia muchas marcas, como si fuese una corrección, y el autor de la fotografía figuraba como: A.R.P.S.

---------------------------------- creyeron que iba a continuar?..pues NO u_u

C2

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La mañana había caído despejada sobre Lima, y para amenizarla aun mejor, el sol había salido flagrante, brillante e impetuoso, lo cual terminó por completar la rareza e impredecibilidad del clima. Adriana como usualmente lo hacía, se había levantado temprano para ir al trabajo, pero esta vez el sol le había empañado los ojos, y al abrirlos se dio de cara con las reminiscencias de la luz sobre sus ojos grises. Ella en lo particular no disfrutaba del sol brillante, aun menos en días de trabajo; porque mientras pasaran las horas del día, el traje la haría sudar inusualmente, además por otro lado de que el maquillaje se desvanecería con mayor rapidez, y tendría que ir a retocarse dos veces más al tocador, lo cual le causaba molestia ya que iba en contra de su preciada rutina controlada. Se vistió con menuda rapidez y dejo postergado el desayuno, ya que el tiempo se le iba. Tomó su bolso, guardó sus informes y su sobre de maquillaje junto a sus llaves, pero se olvidó de echar al bolso las invitaciones del compromiso, que les entregaría a las amigas del trabajo, y para completar, el celular también.
Faltaban tan solo semana y media para la fiesta de compromiso que estaba organizando su madre en la casa de sus suegros, todas los preparativos se habían ido ampliando con las expectativas de los padres de Adriana y Marlon. No era para menos, sus dos hijos únicos y adorados se acababan de comprometer, y a pesar de que no llevaron una larga relación de enamorados, cada uno encajaba como anillo al dedo dentro de las expectativas de la familia del otro. “Que si Adrianita es esbelta y culta, que si Marlon es guapo y un prospero ejecutivo”; y toda una recatafila de adornos que intercambiaban entre ellos para adularse, sin duda las familias de ellos dos, pareciesen ser los más enamorados de la relación.
Adriana subió al coche, posó su bolso en el asiento de a lado y arrancó el carro; la hora ya había dejado de importarle, por alguna razón había amanecido con desgano y ya no sentía el temor de llegar cinco minutos tarde a la oficina, aunque eso no fuese en realidad ninguna falta, además de que su jefe llegaba usualmente una hora después que ella; pero así era ella, la mayoría de veces trataba de cumplir las órdenes a cabalidad, era casi una obsesión compulsiva para ella llegar temprano a cualquier cita o reunión, pero esta vez la hora la estaba dejando pasar desapercibida, pues su mente andaba volando en otros temas, en temas que en general ella trataba de evitar en días de trabajo: sus sentimientos, y sobre todo sobre su compromiso con Marlon.

Era acaso adecuado casarse a sus 27 años?, y más que ese detalle, realmente era el hombre idóneo para pasar el resto de su vida?, ella iba divagando mientras conducía por la Javier Prado, en ese preciso instante se detuvo por la luz roja y se percató de un niño curiosamente, este niño de aproximadamente siete años jugaba sin menor preocupación del peligro en la avenida, iba llevando de tres en tres tapitas amarillas (probablemente de alguna gaseosa o bebida) hacia la pista y las posaba sobre el piso en orden lineal y paralelo a los carros que se encontraban ahí detenidos frente a él. Adriana pensó primero que el niño se acercaría a pedir limosna por el aspecto humilde y descuidado que lucía, mas no fue así; el niño tan solo estaba jugando a poner tapitas en la pista para que fuesen embestidas por los coches y suenen, y rueden, dejándole al niño una sensación de aventura y osadía al tener que irlas a buscar nuevamente para repetir la operación del juego cíclicamente. Adriana se quedó fijada de esta escena, y despertó con las bocinas de los coches cuando la luz hubo cambiado y ella aun no había avanzado. Arrancó el coche y se concentró nuevamente en el trabajo que tenía pendiente en el día.

Mientras tanto en su departamento sonaba su celular una y otra vez, en la pantallita se vislumbraba: “Lorena”.
Casi alrededor de las siete de la noche Adriana retornaba de su trabajo, exhausta e inquieta por revisar su celular, pues sabía que su mamá la habría llamado durante toda la mañana para arreglar los detalles de la fiesta de compromiso. Llegó, guardó el coche en el garaje y fue a buscar el celular. Lo encontró encima de su cama y revisó con paciencia cada una de las llamadas, incluyendo los mensajes de texto, cuando se fijó las casi quince llamadas perdidas de su madre, le devolvió la llamada inmediatamente.
- Alo mama, recién llego del trabajo
- Adri, hija te estuve llamando durante todo el día, que pasó?
- Mama disculpa, es que dejé el celular en el depa y me di cuenta recién en la oficina.
- Hay hija, tienes que ser más cuidadosa, bueno no te preocupes ya solucioné lo del buffet, va ser sencillo pero muy elegante y delicioso.
- Hay mama, como siempre tú, estás en todo, gracias.
- Bueno hija te dejo tengo que cocinar para tu viejo.
- Ok mama, te dejo, saludos a mi papa.
- Ok, Adri, cuídate.
Luego de despedir a su mama, revisó nuevamente las llamadas inexplicables de Lorena, una de sus más intimas amigas de la infancia y de toda la vida. Tenía más de veinte llamadas perdidas de ella, incluyendo un mensaje de voz, que Adriana se dispuso a revisar inmediatamente.
Mensaje de voz:
- Amigaaaaaaaa, te estoy llamando como loca, seguro que has olvidado el celular, que paso? Tu nunca olvidas el celular… bueno bueno al caso, te tengo que contar el chisme mas novito de toda tu vida, realmente no sé si me lo vas a agradecer o me vas a querer matar, diciéndome que no debí contarte, pero igual te lo voy a decir. A que no sabes a quien vi esta mañana, saliendo de la galería Lucia de la Puente, te vas a morir amiga…vi a Luciano, si amiga, no te desmayes cuando escuches este mensaje de voz, vi a Luciano en vivo y en directo con estos ojitos de loca que no embaucan, está casi igual, excepto que ahora luce un poco más claro que antes, ha de haber sido el clima europeo, tu sabes…me acerqué y le hice el habla, me contó que ha venido a Lima y esta vez para quedarse permanentemente, que necesitaba despejarse de un par de “cosas”, me preguntó por ti por supuesto y le conté que estabas bien y que acababas de comprometerte, lo tomó calmo creo, pero no dijo nada mas al respecto; luego de eso, se fue, pero antes me dijo que te mandaba saludos y que pasaras alguna vez a saludarlo a la galería, ya que estaba exponiendo sus últimas pinturas y casi siempre iba a conversar con unos amigos en la cafetería de ahí, eso es todo amiga, cualquier cosa me llamas.
Cuando Adriana culminó de escuchar el mensaje de Lorena, su expresión se había tornado sorprendida, sus ojos eran de pasmo y se cubría la boca con las manos en forma triangular. Como era posible que Luciano estuviese de nuevo en Lima?, que hasta le hubiese dejado el recado de que “pasara a saludar a la galería”?, sin duda todo era una gran sorpresa, pero tal y como acostumbraba trató de olvidar el tema incómodo y se echó a dormir. Por supuesto no pudo dormir tan rápidamente pues aun circulaba por su mente los últimos recuerdos que guardaba de Luciano.
Marlon, se encontraba de viaje por trabajo, y su sitio en la cama lo ocupaba ahora una muy grande almohada azul que Adriana colocó para imaginar que dormía abrazada de él, como se había hecho habitual. Se acurrucó sobre la almohada incluyendo sus piernas en tal disposición con su cuerpo y la idea de tener a su pronto esposo, a lado, la tranquilizó. Se imaginaba a Marlon echado con su pijama azul, con su semblante adusto mientras dormía, imaginaba que peinaba sus cabellos claros entre sus dedos, y que él al abrir sus ojos, le sonreía con complacencia y ternura, para luego abrazarla y acercarla contra su torso firme. Marlon era más alto que Adriana, en realidad el cuerpo de Adriana se perdía en el cuerpo de su novio, ya que su menuda estatura solo alcanzaba hasta poco antes de los hombros de él, y de alguna manera esto la hacía sentirse segura cuando estaba con él. Como muchos de los hombres a los que se había sentido atraída, Marlon también era de tez clara y su cabello era tan claro, incluso más que el de Adriana; además de sus ojos verdes que combinaban con las pupilas grises de Adriana. Eran una pareja bella para la foto, combinaban en casi todo, hasta en su modo de vestir, que aunque nunca lo acordaran juntos, sus ropas tendían a combinar, ya que además por otra parte los dos gustaban de usar ropas de colores enteros, y eso hacía que casi siempre combinasen en cuestión de vestido en las reuniones de alcurnia a las que asistían.

Al otro lado de la ciudad, en su departamento, recién amoblado y estrenado, estaba despierto Luciano, metido en el cuarto de pintura que se había ambientado desde que llegó, razón por la cual compró en realidad el departamento. Sus maletas aun estaban sin desempacar esparcidas en el piso de la sala, aun había dos cajas personales que no se había dignado abrir y los había puesto a lado del armario de la habitación de pintura, uno sobre otro, como arrinconándolos para evitar tener que abrirlos con prontitud. Se había servido una copa de vino blanco y estaba regado en el sillón verde que daba con la ventana amplia de la habitación, desde ahí se podía divisar las casas en su mayoría de solo primer piso y las pocas luces que se entretejían a la madrugada. Tenía la botella en la mano y la mirada perdida en un punto imaginario. Porque había regresado a Lima? Se decía a sí mismo, por que no se fue a pasar unos meses a Toscana? y luego hubiese regresado a Londres para seguir con su vida, luego del rompimiento con Alice. No¡¡, se respondió el mismo, todo Londres le recordaba a ella, todas las galerías tenían su aroma, todas las calles tenían el sonido de sus chistes, y su departamento en el quinto piso de la Rue Blanque estaba plagado de objetos y marcas de ella. Y hasta la habitación de pintura tenía sus huellas por todas partes, en los cajones estaban regadas muchas de las fotografías de los trabajos de Alice, y en uno de sus caballetes estaban sus iníciales “ARPS”. Como podría yo haber seguido viviendo allí?, pero tal vez hubiese podido hablar con Paul para que me consiga un nueva pieza donde vivir –seguía hilvanando posibles soluciones pasadas que ya no podría poner en práctica-, pero eso me hubiese tomado más tiempo y más dinero del que disponía. Me hubiese ido a Toscana donde Fred y Tia, pero su presencia me hubiese recordado aun más a ella, pues como amigos que son inevitablemente me preguntarían por ella en algún momento, y si no lo hiciesen yo sentiría sus dudas acechantes en sus silencios y miradas cómplices mientras yo agachase la mirada al comer, sin duda todo eso sería incomodo para un exilio. Me siento extraño, me siento vacío sin ti Alice –repetía al aire con rudeza y enojo- por qué, por qué mierda se terminó¡¡¡¡¡. Agitado ya sin ganas y con las lágrimas cubriendo su rostro, se fue a dormir a su cuarto.

Al día siguiente Adriana se despertó a las seis de la mañana como de costumbre, y esta vez sí se dispuso a preparar el desayuno ya que era fin de semana y tenía todo el día libre, ya que su madre se había encargada de todo lo de la fiesta, además de tener la excusa de que tenía que ir a una reunión con sus jefes que luego se cancelo, dejándole libre el día. Prendió el televisor en las noticias y no le entretuvo ningún crimen nuevo que tanto gustan ventilar en los canales televisivos, puso un canal de música y le subió el volumen para seguir haciendo sus quehaceres domésticos. Tenía las pantuflas puestas y se deslizaba con facilidad sobre el parquet del departamento, y podía deslizarse como patinando, aprovechando que Marlon no estaba en casa y no tuviese que decirle cuan infantil se veía usando esas pantuflas rosadas y como se comportaba cada vez que se los ponía, y mientras pensaba en su novio, sonó el teléfono.
- Alo?
- Buenos diaaaaaaass, mi amor
- Hola, cariño; que sorpresa, imaginé que estarías trabajando.
- Bueno si, pero acabamos de salir de la reunión y nos estamos yendo a almorzar para cerrar el contrato.
- Ah que bueno mi vida, me alegro de saber eso
- Mi amor, estas bien?
- Claro, si, que por qué?
- Porque suenas un poco con desgano, y además la música está alta, ¿Qué, estás haciendo una reunión sin mí?
- Como crees bonito, sino que quería levantarme el ánimo con la música y la puse alta, espérame que la bajo.
- Ok
Adriana corrió a apagar el equipo de la sala y luego destapó con la mano el auricular para seguir hablando con su novio.
- Mi amor, me tengo que ir al almuerzo, en la noche te llamó ok, a las siete te llamaré, por favor no salgas, no me gustaría llamar y que nadie conteste, como la anterior vez.
- Está bien mi amor, esperare tu llamada, cuídate.
- Adiós mi vida.

Marlon colgó y presintió que algo le sucedía a Adriana, de todas las veces que había viajado a Noruega, esta era la primera vez que su novia le contestaba con tal desgano, antes ella siempre le preguntaba por todos los detalles de su día y le decía con mimos cuanto lo extrañaba, Marlon supuso que fuese tal vez por la fiesta de compromiso, pues ella no estaba de acuerdo que se hiciese con mucha pompa, además que le había hecho saber que su respuesta era un “si” indeciso, pero sabía muy en el fondo que si Adriana le había dado un sí, cumpliría con su palabra, pues ella no fallaba ni a la mas mínima promesa, menos lo haría en la del compromiso último de una relación. Él era un hombre práctico y ponía en práctica esta misma estrategia en su relación con Adriana, incluso cuando tenían peleas; y otras veces cuando tenía que hacerle algún presente por alguna ocasión especial. Cuando discutían, él callaba y la escuchaba, luego cuando ella se cansaba de quejarse le hacía ver cuán infantil y poco maduras estaban sonando sus peticiones, le lanzaba una mirada acusadora y se retiraba del lugar diciéndole que la llamaría al día siguiente, o simplemente caía exacto justo un viaje de trabajo oportuno y la dejaba sin menor aviso, luego la llamaba desde el aeropuerto diciéndole cuanto la quería y que cuando volviese esperaba que ya se le haya pasado todo el enojo, como si se tratara de una advertencia o un requinte de un padre frente al berrinche de su hijo. Adriana en sí misma no le tomaba importancia, bastaba con haberse quejado, y los días de ausencia de Marlon en el departamento, la hacían recapacitar y extrañarlo, sin duda Marlon conocía a la perfección a Adriana y sus explosiones de furia. Él era un hombre íntegro en su trabajo, cumplía siempre lo mejor que podía, dedicaba 100% a su trabajo, era educado, caballero pero casi siempre serio y de pocas amistades; le disgustaban las fiestas informales pues no sabía de que conversar en tales eventos, prefería asistir a un evento formal en traje y acompañado siempre de Adriana del brazo. Así mismo en dichas reuniones o fiestas formales a las que asistían, ellos no se despegaban, salvo algunos momentos cuando Marlon tenía que ir a conversar de negocios con alguno de los ejecutivos. Adriana disfrutaba solo a medias de esta clase de eventos, pues todo cuanto se dijese en las mesas o coloquios, no tenían mucho de certidumbre, excepto por algún señor de edad que siempre atinaba a encontrar, que le conversaba con sabiduría de los avatares de la vida y que todo eso se iría desvaneciendo con el tiempo, y que al final cuando tuviese edad indecible tan solo importarían las pequeñeces del día a día, Adriana sonreía y envidiaba la sabiduría y alegría plena que pareciesen tener estas personas, pero a la vez se sentía inmadura durante estas conversaciones, pues ella vivía tan preocupada de los formalismos, de los pendientes tan ínfimos pero que tenia más que ver con el trabajo, que sentía que dejaba poco espacio para dejarse ser ella misma. Marlon siempre puntual para las reuniones dejó de pensar en esas suposiciones sobre el malestar de Adriana, ya se le pasará, pensó; y se reunió con los demás ejecutivos para ir a almorzar.

Adriana en Lima se encontraba inquieta, con ganas de tomar el coche y pasar a dar una vuelta por la galería Lucia de la Puente, y verlo de una vez, al menos ir a ver su exhibición y entablar una conversación con él, recordarle a su vida que ya todo andaba bien ahora, que el tiempo y la distancia tal vez si habían servido de algo, y que todo cuanto había quedado inconcluso entre ellos, no era más que una anécdota, pues sus vidas ya habían tomado otro rumbo y ya nada quedaba de las personas que eran hacía ocho años. Pero se dio cuenta en eso, que probablemente ella lo recordaba más que él, ya que él fue quien la dejó, quien sin decir mucho desapareció, para luego terminar ella enterándose meses más tarde que Luciano estaba viviendo con una española en Londres. La información le tocó como un bloque de hielo sobre su cuerpo, se hundió en la más honda depresión, y ese año de la universidad casi jala dos cursos, mas por inasistencias que por notas, ya que ella jamás sacaba notas bajas si es que asistía fielmente; todas sus amigas se preocuparon por ella, la llamaban a menudo para saber cómo se encontraba, y le daban ánimos para que se repusiese y continuase con su vida, al menos un poco más estable. Pero eso no fue suficiente, ella no supo cómo manejar sus circunstancias y su mundo se le vino abajo como una torre de naipes mal construido para el juego. Desde ese suceso, muchos de los detalles de su vida tomaron un giro de 180° grados y se prometió a sí misma no volver a caer en una relación abierta de ese tipo y que no se acercaría más a una persona vinculada al arte, aunque ella amase el arte, pues todo lo que tuviese que ver con el arte desde ese momento le hacía recordar a Luciano y sus cuadros, su mundo y sus ideas, sus mimos y sus indiferencias constantes. Se volvió más disciplinada, más estable en su vida emocional, pero todo funcionaba bien, mientras estuviese dentro de los marcos y los limites que ella conocía, pues si algo se escapaba de su encuadre, nada funcionaba para Adriana y no tenia respuesta improvisada para tales circunstancias. Era sin duda, una desventaja, pero que para su suerte solo se presentaba en su vida sentimental, mas no en su vida laboral.
Se miró a sí misma en uno de los espejos del comedor, llevaba su cabello ondeado y suelto, y vestía unos pantalones blancos con una blusa verde oscura y las pantuflas rosadas; notó ella misma que brillaban sus pupilas y sin pensarlo tanto, se puso unos zapatos de tacón, tomó las llaves del departamento y bajó a buscar el coche, se subió y se dirigió a la galería. En el trayecto que duró aproximadamente media hora, iba pensando que le diría a Luciano, que quisiese saber de él.
Pensará seguramente que me muero por verlo, se dará cuenta?, fue ayer que vio a Lorena y hoy ya estoy yendo a verlo, que patético, pero si no voy, la duda me va a dar más vueltas esta semana. Tengo que ser realista, ha pasado demasiado tiempo, ¿Quién será él ahora?, definitivamente me tengo que ganar su amistad nuevamente, ya que el tiempo ya pasó, y también me gustaría volver a regodearme del arte desde sus ojos, ah seguramente ya dejó a la españolita esa, o ¿tal vez no?, quien sabe, ¿habrá venido solo?, ¿se hospedará donde siempre?, ¿tendrá el cabello largo o corto?, ¿que clase de recuerdos le traeré?, ¿por qué me siento así,? si tan solo ayer ni siquiera lo recordaba.

Llegó a la galería, y aseguró el coche antes de ingresar al lugar, estaba nerviosa y miraba hacia todos los lados, presintiendo que él estaba en ese sitio, y que los ocho años que había pasado le hacían pesar los pies, como si quisiesen detenerla y convencerla del absurdo que era emocionarse por este encuentro. Se fijó en la cafetería antes de ingresar a la sala de pinturas, y ahí se encontraba él, Luciano, plácidamente sentado en la silla de la cafetería leyendo un libro gris. Tenía los ojos bien fijados en las páginas y pareciese que no estuviese ahí, que no combinase con el escenario; vestía un jean oscuro y un polo blanco de cuello V, encima llevaba un blazer oscuro y lucia radiante ante los ojos de Adriana, pues nunca lo había visto usar prendas tan elegantes, excepto por el pantalón, que terminó por convencer que en realidad era Luciano el que estaba ante sus ojos, ya que ese jean se los conocía y aun no podía creer que siguiese usándolos. Lorena no se había equivocado al decir que ahora tenía la tez más clara, su cabello ahora estaba más corto y lucia más prolijo que en el pasado, llevaba unos lentes sin montura y sus ojos negros lucían cansados.
En eso, mientras Adriana escudriñaba los detalles de su figura, mientras se percataba que había bajado de peso (por la depresión post-rompimiento con Alice), Luciano levantó la mirada y se percató de la presencia de Adriana. Se quedó mirándola sin hacer ningún gesto de asombro o de alegría, tan solo mirándola como si siguiese concentrado en las páginas del libro, casi con la misma expresión se levantó de la mesa y dibujó una sonrisa en su rostro mientras se iba acercando a ella. Adriana sonrió complaciente, todo su nerviosismo se estaba volcando en esa sonrisa, en esa expresión de nostalgia que la lleno de alegría, que hasta quiso llorar, pero no lo hizo.
- Adriiii, que sorpresa tan grata de verte pantuflitas.
- Holaaa Luciano, cuando no tu con ese apodo.
- Claro, como no me voy a acordar de tus eternas pantuflas rosadas, es lo más lindo que recuerdo de ti.
- Ah que si?, a osea solo mis pantuflas, nada que mis ojos, mis chistes, mi ironía, nada, nada, solo mis pantuflas.
- Jaja cuando no tu, tan quejona, no has cambiado.
- Tú si te ves muy diferente ah, te ves todo chic con esa ropa.
- Ah sí?, ¿te parece?, yo pensé que lucía desubicado pantuflitas.
- Ya, deja de decirme así que me incomoda.
- Hay ya pantuflitas no me molestes y ven para acá que te invito un café calientito, mira que está haciendo mucho friyoo aquí afuera –y la abrazó por sobre los hombros para llevarla hacia su mesa-
- Vine porque Lorena me contó que te vio ayer por aquí, y recibí tus saludos.
- Ah sí, claro la vi a Lorena toda apurada y le pasé la voz y conversamos un rato.
- Si pues, apenas supe que estabas por aquí, quise venir a ver tus pinturas.
- Ah mis pinturas, no a mí, ni mi nuevo look, ni mis chistes, ni mis ojos, sino mis pinturas, ayaa.
- Jaja no me robes la expresión pues.
- Ah ves, estamos parches pantuflitas.
- Bueno y cuéntame, estas de visita o te vas a quedar permanente
- Bueno, como le contaba a Lorena, me vine para quedarme ya fijo, siento que necesitaba de nuevo de Lima, siempre mi mejor inspiración fueron las calles de Lima y los parques que están por tu casa, jaja.
- Jaja oh..como olvidar las veces que te quedabas misma estatua observando a la gente pasar por el parque ese, donde vivía antes.
- Ah que, ya no vives por ahí?
- No, ya hace más de cinco años.
- Ah que si?, y ahora vives con tu novio entonces?
- Claro si, ahora vivo con Marlon en un departamento por Surco.
- Ah, ya veo pantuflitas, claro ahora eres pituca pues, disculpa…y de verdad que te casas?
- Sí, me caso, no sé cuando, pero si.
- Lo dices con unas ganaaaaaas pantuflitas.
- Jaja y dale tu, como siempre atinándole a la llaga.
- Cual llaga?, que te has caído?
- Nooo, obvio que no, lo digo porque no estoy segura de mi compromiso en realidad.
- Ahh, pero eso es fácil de resolver pues, lo llamas a tu novio y le dices misma chibola: sabes que “por favor, necesito un tiempo indefinido para encontrarme a mí misma”.
- Jajajajajaj, mas falsa sonaría, ya dejemos de hablar de eso, ¿Cómo has estado tu?
- Bueno pantuflitas, yo bien y mal, por qué crees que vine a Lima?
- Jaja, ah ¿Regresaste porque algo malo te pasó?, ¿algo así?
- No quisiera yo tampoco hablar de eso.
- Ah no se vale pues, como vamos a tener una conversación espontanea, si ninguno quiere contar nada.
- Ah no te quejes pantuflitas, que tu empezaste ese jueguito.
- Jaja ok, ok, entonces seamos abiertos y contémonos todo sin tapujos.
Eran las diez de la mañana de un sábado y todo cuanto conversaron comenzó por los costados, por los detalles de sus trabajos actuales, por los nuevos amigos que habían conocido, por los enamorados que habían tenido y todos los melodramas que se habían perdido en los ocho años de no saber el uno del otro. Adriana no le preguntó por los mails que le escribió y Luciano nunca respondió, tenía miedo de que al empezar por indagar por ese costado, él le daría una respuesta filuda que terminaría cortando la conversación. Se contaron muchos detalles y obviaron muchos sentimientos que tuviesen que ver con ellos dos, mas por lo demás se fueron contando casi todo… (Continuará).

de nuevo..nuevo

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Rozando, tropezando, caí en un fárrago
En él, bastaba dar la mano
Para la segunda se requería un trueque
En lo sucesivo se hizo casi arcano
e impenetrable a mi comprensión mundana

Sus habitantes merodeaban con cautela
sus ojos vigilantes cortaban cualquier juicio
la distancia solia ser engañosa
si me acercaba se presentían auras
al llegar, volvía al principio

El tiempo oscilaba semejante
y sus seres infinitamente diversos
solían tropezar con los reflejos
Se asustaban de la noche y el espejo
pero no temían a un ser extraño
bastaba con ignorarlo

Al casi terminar un dia entero
me percaté de un letrero caído
que citaba con grandes letras:
“Bienvenido a Lima”

C1

23:12 Edit This 0 Comments »
- Pura burla hipócrita y preguntas sin destino haces, realmente crees que tus aires de sapiencia engreída me va a cautivar? –me preguntó sin ninguna sutileza y clavándome directo la daga a mi orgullo recién estrenado.
- Jajaja, así que ahora tengo aires de sapiencia, fíjate tú que yo no sabía que despilfarraba esa imagen hacia ti, pero dime, así con la misma sinceridad que has hablado, te soné engreída?
- No digo, haces las mismas preguntas de rebote, como decir que azul es azul, realmente creo que quieres encubrir tus estúpidas alusiones de cultura que en realidad posees solo a medias, y eso ya es darte mucho mérito.
- Hago preguntas sin sentido, poseo aires de sapiencia y de cultura a medias, soy engreída, algo más? –le respondí casi burlonamente a sus preguntas con una gran sonrisa en mi rostro.
- Y sigues con lo mismo que empezamos señorita, y continuas burlándote de todo cuanto yo considero que es serio, al menos algo que sería digno de tomar con un poco mas de tino y más criterio de tu parte –lo dijo esta vez más calmo, pero aun serio y adusto.
- Hasta ahora he hablado, de la única forma que he aprendido a hacerlo y me viene en gana decirlo, por otra parte en ningún momento me lancé con improperios a ofender tu opinión o los principios de tu persona, aunque difiero ciertamente de ti en casi todo.
- Claro, es difícil para una señorita como tú atreverse a dar una opinión totalmente honesta respecto al otro o a un tema, pues tengo la certeza de que siempre buscas agradar al que te acompaña y buscas embelesar con risas e ideas dulzonas a hombres que incautos se creen las palabras que salen de tu boca. Estoy muy seguro, de que no dices todo lo que piensas, no es así?
- Oh, claro tienes mucha razón, tú; no digo todo lo que pienso; por ejemplo ahora estoy queriendo ir al baño y después irme a mi casa y ver una película que me haga sentir más cómoda o al menos tranquila, en vez de estar aquí contigo escuchándote decirme una agresión tras otra, sin que yo pueda entender aun por qué lo haces.
- Mira, si te quieres ir, puedes irte, haz lo que desees y sé al menos por esta vez un poco más coherente con lo que piensas, sientes y haces –y al terminar de decirlo se levantó de la mesa y me hizo una señal de que me iba a acompañar hacia mi camino de regreso a casa.
- Jajaja, realmente creíste lo que te acabo de decir? –y volví a responderle burlonamente, buscando que llegue a explotar de furia y rabia.
- ¿Estas jugando conmigo o qué?, me estas cansando, por qué mejor no somos totalmente sinceros y aceptamos que no nos soportamos y que nunca vamos a estar de acuerdo respecto a nada –esta vez lucía aun mucho más molesto y serio que nunca; y volvió a sentarse.
- Sincera estoy siendo, yo no me quiero ir, y no me ha causado molestia tus opiniones –mentí un poco- yo quisiera sin embargo saber, porque te has sentido de algún modo ofendido, o afectado por como yo te hablo; ya que en ningún momento he querido incomodar y arruinar esta bonita velada.
- Sigo creyendo que todo lo que sale de tu boca solo es veneno de sabor a miel, ¿por qué mientes tanto?, ¿porque no dices la verdad?, dime, yo sé que todo lo que dices siempre, todo es una mentira.
- Wuauuu, ahora también soy mentirosa; fíjate que mi carrito de defectos cada vez se está llenando más, vamos sigue, sigue quejándote –un poco afectada pero lo animé a que continuara.
- Creo que salir contigo ha sido la peor decisión que pude haber tomado esta mañana, estás llena de figuras y máscaras y no entiendes ni un ápice de lo que opinas muchas veces, antes te me figurabas más sabia, más Afrodita, más Musa; pero ahora veo como eres en realidad, y no eres ni el eco de lo que te soñé –se había calmado diciendo esto y me miraba interrogante, queriendo que yo le lanzase una respuesta tonta para que confirmara su presunción.
- Asumo que ya es casi lo último que tienes en la manga para querer hostigarme y afectarme, así que ahora si seré un poco más abierta contigo…Sí, tienes razón en casi todo lo que me aludes, soy inculta, soy engreída, soy burlona, intolerante también te faltó alegarme, soy mentirosa también y muchas otros adjetivos que van de la mano de los que ya mencioné…casi nunca te equivocas ante mis ojos, pues toda opinión que sale de tu boca, es para mí una verdad hecha ley, y te la discuto porque pretendo figurarte una mujer con criterio, alguien que entiende lo que dices, pues quien mejor para entender y replicar un juicio, que el que te critica. Tú en mi vida, eres lo que admiro, lo que yo quisiera hacer, lo que quisiera saber y alcanzar algún día; por supuesto no de la misma forma y no completamente gemela de tu ser, pero alguien similar. Siempre te he visto sonreír y cortejar, siempre tierno, galante, curioso, amable y preguntón; pero hoy te has revelado ante mí y te has vuelto otro, una persona desconocida para mí, me has hablado como nunca te he oído hablar y aun así te doy la razón. Pues para mi, en esta tarde, en este día, no me importa tener la razón, no me importa si soy o no culta, si tu sabes más o yo sé menos; este día lo único que me importa es estar discutiendo contigo. Y tienes aun más razón al decir que miento… Sí, cuantas veces no te he mentido, y he dicho que sí a cada capricho tuyo con encanto; no pues yo no estaba encantada. Yo le tengo miedo hasta a tu sombra, le tengo miedo a tu opinión, a tu sonrisa, a tus preguntas…sin embargo he aprendido hoy a reírme. Me rio porque ya nada es importante o irrelevante, todo es igual al fin y al cabo. Puedo hacer y decir muchas cosas de mí y de lo que pienso pero eso no va hacerte cambiar las cavilaciones ni juicios que tienes de mí. Me rio porque no me queda nada más que hacer. Porque sé que esto me causa más pesar que a ti.
- Basta señorita, basta ya –se había sensibilizado pero aun me miraba con seriedad y lejanía en los ojos.
- Sí, basta ya, basta –tuve ganas de llorar y a la vez de reír, pero sentí una paz muy en el interior desde la garganta.
- No te creo nada, pues tu misma has aceptado tu mentira general, que nada es cierto en ti, y aunque me sorprende tu imaginación para querer convencerme, te doy las gracias por esto, te tendré siempre en recuerdo, pues tu mejor que nadie me has sabido complicar, ese mérito lo posees hasta ahora.
- He dicho todo cuanto es cierto para mí, pero a la vez tú tan sabio, tan lleno de conjetura y juicio siempre tendrás a quien juzgar y alegarle la mentira, para que sigan actuando cíclicamente en tu teatro. Y siiiiiiii basta ya, basta ya.
- Adiós señorita, Ud. si que está loca –sonrió pero sin seguridad y se volteó para alejarse.
- Sí, estoy loca –lo observé alejarse y aun estando cerca me invadió completa la inagotable nostalgia, aun seguía temiéndole a su juicio y también le di casi toda la razón, pero esta vez fue diferente, esta vez me sentí mejor y me reí de mí.

Visita

22:38 Edit This 0 Comments »
Estábamos los dos sentados, tomando una infusión acompañándolas con galletas; de pronto el cuadro lucía como el lonche de los dos hijos buenos, planeado y familiar. Me sentí expuesta, y sin saber cómo actuar bajo esas circunstancias. Qué se supone que debía decir, o en mayor caso, que debía no decir; ya que sus padres nos estaban escuchando cautelosos cerca de la sala, y tal hecho me provocaba desconcierto e incertidumbre; entonces recordé por un instante como era comportarse como la chica buena de la casa en mi infancia, para los tíos que venían de visita. Yo fuese tal vez por esa sola visita, una niña buena, queriendo dejar, al menos, una decente impresión, aunque tal vez no estuviese acorde con toda mi persona, mas eso no era lo que importaba en ese instante, ni en esa visita. Prosiguiendo él me preguntaba con naturalidad, temas para mí, personales, u opiniones que de por sí no me atrevía a discutir con mi mama o mi hermano; y por tal razón la idea que sus padres nos estuviesen oyendo me causaba incomodidad y mis respuestas no eran del todo natural; no por hipocresía, sino porque la naturalidad se me había hecho más fluida en circunstancias ya demasiado calculadas y encuadradas; todo fuera de ese encuadre ya parecía peligroso o simplemente fuera de mi alcance para responder con la mayor honestidad, y aunque no estuviese siendo tan espontanea en mi responder, el sentimiento que se perfilaba en el ambiente me sabia a ternura, me sonaba a protección; proveniente de sus padres que nos habían dejado el escenario listo, mientras se los presentía a ellos como expectantes cuidadosos de su obra. Aun así pude calmar mi sosiego por la escena, por la sensación de protección y atención que me había dejado la mesa con las galletas y las tazas calientes sobre la mesa.
Tal y como lo había descrito su madre, ella ahora se había resuelto a estar más cerca de su hijo y formar mas parte de su vida, aunque fuese en un té o una salida al futbol, y cuando lo hubo contado, su voz me sonó al cariño maternal que también mi madre poseía; por un momento pensé que tal vez fuese a causa de que ellas dos habían nacido en pueblos cercanos, y que su infancia y tal vez sus juegos hayan sido similares, y con el tiempo habrían también aprendido a amar con un son de aire ingenuo y cándido en la voz, tal vez fuese así, pero si muy probablemente habrían despertado bajo los mismos cielos inmensamente celestes y pincelados por las nubes; sin duda esa habría de haber sido otro tipo de vida. Y ahí nos encontrábamos él y yo, tomando de a sorbos la infusión caliente, que para el frio venia muy bien bienvenido al cuerpo. Sus preguntas no las recuerdo con exactitud, como así no recuerdo muchas de las líneas de conversación con otras personas; no, por no ser importantes, sino tal vez porque mi memoria no quisiese guardar recuerdo de lo que me hubiese provocado vulnerabilidad; y por otra parte además porque no estaba completamente ahí presente mi completa atención. Me encontraba aun un tanto anestesiada de los hechos y las atenciones, todo cuanto pareciese emocionante, se me figuraba relevante tan solo los primeros cinco minutos, para luego degluirse en la más honda insignificancia que pudiese haber presenciado; aun seguía sin volver en mí, sin reaccionar. Por algunos días cercanos me había conjeturado y llegado a convencerme de que en realidad yo me hube dormido de la vida hace mucho, y que lo que yo pudiese estar teorizando sobre mi presente angustia de mal de amores, era en realidad solo un síntoma de lo que de trasfondo había venido arrastrando por más de tres años.
Luego que terminamos la merienda de la mesa, me invitó para seguir conversando fuera de su casa, sentados en la esquina sobre la vereda, como lo habíamos hecho la primera vez que lo había vuelto a ver. En ese momento pensé que tal vez él hubiese presentido mi angustia de sentirme observada por el escrutinio de sus padres, o tal vez simplemente él sintió la misma necesidad de privacidad que yo.
Sentados de nuevo en la vereda, y aunque su sobrina no parase de bailar y regarse en él como una damisela; nos dispusimos a seguir charlando sobre nosotros. Desde que retomamos la conversación, por un momento me invadió la necesidad de hablar sobre el pasado, de indagar sobre ciertas motivaciones que siempre me provocaron intriga y duda, en los tiempos de colegio que nunca había tenido el valor ni la cavilación para averiguar. Qué había sido de mí, en esa época, qué impresión tenía de mí, que signifiqué para él, todas esas preguntas me invadieron. Estaba sobreexpuesta, y sentía que no era tan necesario que yo preguntase tales preguntas de una forma así directa, pues así sonaría a pretensión, a interés genuino que en realidad prefería, él no diera tal conclusión. Mi interés no era rescatar esa pasión adolescente, ni inmiscuirlo en los entramados de mi complicada vida, tan solo esperaba una opinión honesta y abierta de alguien que ya me hubiese conocido; y aunque tal vez hasta ese día yo lo considerase anodino en perspectiva, al ir fluyendo las horas descubrí que poseía una espontaneidad innata que me hacía sentir cómoda. Ahora las circunstancias eran diferentes, ahora era otra persona la que me obsesionaba y me causaba tanta angustia a causa de la indiferencia; a lado de ese contexto, cualquier opinión desagradable o recuerdo inefable del pasado; era cualquier piltrafa que no me causaría daño ni molestia, pues en ese instante yo adolecía de otra persona y lo demás ya no era tan angustioso en analogía con él. Por tal razón me atreví, me arrojé a preguntarle, o más bien a contarle detalles que él había ignorado por mucho tiempo sobre nuestra antigua relación y sus benefactores malintencionados que anduvieron siempre rondándonos. Él se sorprendió y hasta se burló con gracia de lo que le iba contando, me preguntó por qué no se lo había contando antes, y ni yo misma le encontré respuesta. Antes había creído demasiado innecesario decir aquellos detalles a cualquiera, pero detalles como ese, se los tenía que contar, anhelaba observar su expresión, su atención o desatención respecto al tema. Le conté varios detalles, en ellos incluidos muchos contextos de mi vida por ese tiempo, y que hasta ese momento no se lo había hecho conocer. Presentía que mi pasado o mis juicios no le causaban el interés que tal vez me hubiese gustado que si le causaran importancia; pero si era su forma natural de apreciarme, no tenia por que juzgarlo, me bastaba su parcial atención, al menos ese día. Seguí hablando pausadamente como si tratase de calcular bien lo que tuviese que decir, mas después sus ademanes y sus interrupciones interrogantes me desvariaron la ilación y ya todo se desalineó del encuadre en el que me sentía más cómoda; por un momento tuve la sensación de que me pudiese estar entendiendo, de lo que yo estaba sintiendo en ese momento, al menos en alguna magnitud la agonía interna por no poder decir o expresar, por no poder llorar al aire libre o simplemente tal vez poder trascender mi pesar, como se supone que lo hace un adulto sin afectar sus responsabilidades como lo estaba haciendo yo; así mismo él tal vez también pudiera estar sintiéndose así, me imaginé de rato en rato; aunque por otros instantes me invadía la sensación de que todo estuviese siendo una escena calculada para poder tenerme de su brazo como un ancla, y que quien sabe no fuese yo la única en servirle de tal utilidad. Todo era pues, sin duda incierto, como lo había sido casi todo lo que provenía de él desde que yo lo hube conocido, y era casi una aventura conocerlo ahora, en lo más intimo, en su casa, con sus padres cerca que lo cuidaban, dentro de su habitual contexto y sobre el momento más sensible de su vida hasta ahora, cuando él estuviese luchando por recuperarse del pasado y dar un paso en firme para hacer y pensar lo que se supone hacen los adultos. Entre cada tema, hubieron momentos en que no sabíamos que decir, y él atinó muy propiamente a decirme que el silencio se iría esfumando con algún tema trivial sin que durase mucho tiempo y que no debíamos preocuparnos por ese instante incomodo.
Yo aun me percibía anestesiada de la vida y del mundo, y lo envidié, envidié sus ganas de vivir que las sentía más grandes que las mías. Aun se encontraba dentro del programa de rehabilitación y tal vez el hecho de que todos a su alrededor lo estuviesen alentando para su recuperación y que ahora disfrutaba de compañía obligada y poca intimidad, lo hacían querer vivir y conseguir todo lo que se espera de un adulto. Tal como lo hubo dicho él, tener una carrera, tener una familia, independizarse y jamás recaer en la droga. Lo envidié por un momento por la seguridad que reflejaba al hablar de su futuro y de su mejora; pero a la vez tuve miedo por él también.
Toda esa seguridad la profesaba como si en realidad el mundo que se le exigía alcanzar fuese sencillo de conquistar, su seguridad no conocía pues aun los verdaderos desafanes que le harían hacer trastabillar los pies en el intento. Sus aires de futuro, sonaban a idealismo heredado, a eso que todas las generaciones debemos aspirar y cumplir, pero sería ese su verdadero afán y pasión por vivir?, por otro lado, aun si fuesen genuinas esas metas tendría que ponerlas a prueba sin ningún apoyo algún día, ya que estar siendo alentado, atendido, protegido y cuidado, le pueden dar a cualquiera esa seguridad para poder saltar del piso, porque uno sabe que hay un piso donde has de caer, mas el mundo como lo había descubierto yo; poco a poco te va quitando el piso, y cada vez se te exige saltar mas y mas alto, pues el adulto aspira a ser independiente. Tuve miedo por él y también tuve deseos de cuidarlo como lo estuviese haciendo su madre, aunque sin embargo un día llegaría el momento que el descubriese que el mundo puede ser tan agrio como la hiel y que sin el piso confort o el regazo cálido de una madre, todo pareciese ser sin sentido. Si, llegaría el día que él descubriese lo que yo estaba descubriendo, y lo que mi anestesie me impedía asimilar; y sentí miedo por él, pues tan cerca sentí el anhelo de su madre, de aspirar un futuro mejor para él, que también había calado en mí, de una forma inexplicable ese anhelo también para él.
Probablemente así lo descubriría algún día, y su modo de afrontar la agria realidad, seria la prueba final de su rehabilitación o no rehabilitación, ya que el hombre frágil que se encuentra nadando sin destino en el lodo, no desea nada más que alivianar su pesar, o tal vez cesarlo con la muerte; por otro lado tal vez esos fuesen caminos que yo cavilé días atrás, tal vez él no llegaría a esa conclusión, y no llegase a recaer como todos los que lo rodean temen. Pero por otro instante me vino a la mente toda una revolución de ideas, sobre mí y la explicación del patrón de mi actuar, y encontré tal vez la respuesta, con tan solo escucharle y estar sentada ahí con él un grupo de horas.

La Mantis Religiosa

23:41 Edit This 0 Comments »
Mi mirada cansada retrocedió desde el bosque azulado por el sol
hasta la mantis religiosa que permanecía inmóvil a 50 cm. de mis ojos.
Yo estaba tendido sobre las piedras calientes
de la orilla del Chanchamayo
y ella seguía allí, inclinada, las manos contritas,
confiando excesivamente en su imitación de ramita o palito seco.
Quise atraparla, demostrarle que un ojo siempre nos descubre,
pero se desintegró entre mis dedos
como una fina y quebradiza cáscara.
Una enciclopedia casual me explica ahora
que yo había destruido a un macho vacío.
La enciclopedia refiere sin asombro que la historia fue así:
el macho, en su pequeña piedra,
cantando y meneándose, llamando hembra
y la hembra ya estaba aparecida a su lado,
acaso demasiado presta y dispuesta.
Duradero es el coito de las mantis.
En el beso ella desliza una larga lengua tubular
hasta el estómago de él
y por la lengua le gotea una saliva cáustica,
un ácido, que va licuándole los órganos
y el tejido del más distante vericueto interno, mientras le hace gozo,
y mientras le hace gozo la lengua lo absorbe, repasando
la extrema gota de sustancia del pie o del seso,
y el macho se continúa así de la suprema esquizofrenia de la cópula a la muerte.
Y ya viéndolo cáscara, ella vuela, su lengua otra vez lengüita.
Las enciclopedias no conjeturan.
Ésta tampoco supone qué última palabra
queda fijada para siempre en la boca abierta y muerta del macho.
Nosotros no debemos negar la posibilidad de una palabra
de agradecimiento.

José Watanabe - (De El huso de la palabra)

sinthia

01:51 Edit This 0 Comments »
Seguiremos jugando, pues; como los semáforos y peatones de Lima, uno no hará caso del otro, y el primero ni se inmutara en su funcionar maquinal; sonriendo calculadamente cada paso al avanzar, nos vamos a seguir rozando las manos, teniendo la certeza que no sabremos sujetar ninguna promesa, porque todo eso se diluye como hielo en nuestras manos.
Los demás, qué incitantes e interesantes se lucen ante la luz; haber quitales esa luz... te aseguro que no tienen ni el color; mas, sin embargo les vamos a seguir danzando o sino tal vez ellos también bailen para nosotros un rato. Como en las fiestas, nos sentiremos agusto inmersos en la bulleria de la gente y el retumbar de la música de moda; pero un poco más fuera, el silencio nos recordará que estamos solos, y que no volverá el dia en que nos conocimos e ignorábamos ese avatar.

Al esperar

10:33 Edit This 0 Comments »
Mirando desde fuera
Hacia tu ventana desprolija
saliste tú con una frágil sonrisa
A forma de esperar un abrazo saludaste
Te extendí mi mano y frunciste el ceño
Retiraste el cuerpo y te cerraste

La tarde, inverosímil como tú
Me acompañó un par de horas
a mi, a mi cansancio y terquedad de verte

que habré dicho no sé
sigo recordando y aun no sé..
pero que bonito fue esperar inmóvil
solo ese tiempo, que no fue corto